Radio 2.0
Como ya habíamos hablado antes, existe una infinidad de programas que nos permiten oir miles de emisoras de radio de todo el mundo a través de Internet. A pesar de que la oferta puede parecernos ilimitada, tendremos que ceñirnos siempre a la programación de dichas radios y oir siempre lo que estén programando sin posibilidad de decidir. ¿O no?
Enmarcados dentro de la “Web 2.0″ (interactividad – enfoque social), existen dos servicios que podríamos denominar “radios online” pero que van mucho más allá, ya que nos permiten decidir qué oir y cuando: Spotify y Last.fm.

Spotify es un recién llegado, lleva muy poco tiempo funcionando, pero ha significado toda una revolución, puesto que su comportamiento es muy similar al de cualquier reproductor de escritorio (de hecho se instala como uno más), pero absolutamente toda la música que en él puedes encontrar está alojada en los servidores del programa. Es decir, no hace falta que tengas o no una canción, si está en los servidores y tú dispones del programa y una cuenta, podrás oirla cuantas veces quieras y cuando quieras.
Por esto quizás no lo podamos considerar como una “radio”, ya que se comporta más bien como un reproductor de música común, con la única diferencia de que no se nutre de nuestra biblioteca, sino de la música que alberga en sus servidores. De todas formas, Spotify sí que integra radios que puedes personalizar según géneros y años de lanzamiento de las canciones. Aunque este nivel de personalización no llegue al de Last.fm, por ejemplo.
La principal ventaja de Spotify radica en que podemos decidir qué canción oir y cuándo oirla, además de crear listas de reproducción (incluso listas colaborativas que podemos compartir y editar con nuestros amigos). La principal desventaja sería que seguramente oiríamos principalmente música que ya conocemos, ya que el sistema no nos “sorprendería” con alguna novedad.

Last.fm, en cambio, es el servicio más parecido a una radio convencional (ya que no podemos decidir qué canciones oir ni cuando, en la mayoría de las ocasiones), pero con una principal diferencia: Last.fm genera estaciones de radio basadas en nuestro gusto y hábitos musicales (que recopila gracias a un cliente de escritorio que se integra con nuestros reproductores de música -incluyendo Spotify- y iPods), basadas en los hábitos de nuestros amigos (por algo funciona también como red social) y recomendaciones basadas en los hábitos musicales de nuestros “vecinos” (gente que tiene en común con nosotros gustos musicales).
Además, Last.fm genera para cada artista una radio de artistas relacionados (que se basa en los gustos de todos los usuarios que han oído a dicho artista), en la que siempre descubrirás algún artista nuevo que te terminará gustando. Last.fm apuesta entonces por las similitudes entre los gustos de los usuarios. En todo caso, no oirás nunca una canción de forma arbitrária, como si puede suceder en las radios convencionales.
No te animamos a que te decidas por ninguno de los dos, en todo caso, ambos se complementan perfectamente: puedes descubrir artistas en Last.fm y luego oirlos en Spotify (lo que oigas en Spotify incluso puede pasar a formar parte de tu perfil musical de Last.fm si así lo deseas). En cualquier caso, no estarás atado a lo que un DJ decida, sino que el DJ serás tú.



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